Hola, mi nombre Enyd, tengo 19 años y quiero contarte que el año 2016 me pusieron unos brackets y, durante 4 años de tratamiento acumulé una deuda que ahora se me hace muy difícil de pagar. La cuestión es que mi Dr. es bien chévere o eso pensaba hasta que comenzó a exigirme el pago por el tratamiento, y como yo estaba algo apretada económicamente y no podía pagar la deuda.
Un día, él me dijo que podría ayudarme y yo, al principio, tomé mal su ofrecimiento, sin embargo, cada vez que yo recibía tratamiento él me insistía sobre las modalidades de pago, entonces, aún sin pensar mal, le mostré las conversaciones a mi enamorado y él me dijo que el dentista quería a “algo más conmigo”, se puso furioso y dijo que quería “matar al dentista”, yo me asusté mucho y después de aquella conversación decidí encarar al dentista y le pregunté qué es lo que realmente quería conmigo, entonces, él me dijo: “qué tal si nos perdemos una tarde por ahí, en mi carro y hacemos algo a cambio de costear tu tratamiento. Sería como si yo te estuviera dando el tratamiento y también te lo estaría pagando”. Yo me puse a temblar, sentía que me quería morir, sin embargo, solo atiné a reírme y a decirle que sí tenía el dinero, pero él insistió y me dijo: “piénsalo, solo serían ‘un par de horitas’, y también podría darte lo que me pidas. Si aceptas yo pagaré con mi dinero y en tu historial de tratamiento figurará que tú saldaste tu deuda. Piénsalo, este sería nuestro secreto”.
Luego de unos meses volví al consultorio del dentista, cuando llegué no había nadie, estábamos solos. Cuando comenzó a revisarme me abría la boca más de lo necesario y me metía sus dedos, yo sentía mucho asco, pensaba que tenía que denunciarlo, pero tenía mucho miedo.
En la siguiente cita me atendió otro odontólogo y así fue por un tiempo, me sentía muy aliviada y con una paz inmensa. Sin embargo, un día me volvió a atender “ese tipo asqueroso” y al verme con una chompa comenzó a mirarme el pecho y me preguntó si no tenía calor y si tenía una prenda interior, en ese momento sentí mucho asco y miedo.
Al terminar la atención la secretaria me dijo que tenía que hacer una amortización de S/ 500.00 como parte del pago de mi deuda y el dentista añadió que si no realizaba el pago dejarían de atenderme. Cuando yo me disponía a salir del consultorio el dentista me preguntó si podría conseguir el dinero y se despidió diciéndome: “ya sabes, esto lo podemos arreglar entre nosotros, podemos vernos cuando quieras, depende de ti, la solución está en…, en tus manos”.
Por un momento pensé que debía contarle todo a mi mamá, entonces recordé que ella acababa de pagar mi matrícula de la Universidad, además tenía que pagar muchas otras deudas. Todo se complicaba mucho más debido a que por la pandemia de la Covid-19 hacía mucho tiempo que mi mamá no tenía un trabajo estable, solo estaba vendiendo almuerzos para unos constructores. Decidí no decirle nada y ya que el dentista comenzó a presionarme con el pago de mi deuda, me sentí asfixiada y comencé cobijar la idea de que debía aceptar su propuesta, sentía mucho miedo y demasiado asco, pero en ese momento no veía otra solución.
Un mes antes de aquellos acontecimientos mi abuela murió y mi mamá comenzó a sufrir severos episodios de ansiedad y estaba medicada. Pensé que podría denunciar al dentista, pero no podía hacerlo ya que hace dos años atrás denuncié a mi padre por haber abusado sexualmente de mí y todo eso terminó en un tremendo problema familiar y legal, fue horrible, mi padre se fugó del país y yo fui interrogada tres veces en la cámara gesell y cada vez que me preguntaban por el abuso yo sufría mucho, pero no podía hacer nada, me sentía como obligada a narrar lo que me pasó. Todo aquello terminó solo con una orden judicial de restricción para mi padre, pensé que se hizo justicia y, además de todo eso, la familia de mi padre comenzó a hostigarme. Se supone que yo fui la víctima, pero todos me señalaban como la culpable y me arrepentía por haber denunciado a mi padre.
Con todo eso en mis pensamientos tenía miedo de denunciar al “dentista asqueroso”, pensaba que no harían justicia y que todos volverían a juzgarme y a señalarme como la culpable de todo. Pensaba: él tiene dinero y que todo terminaría en tu contra. No encontraba una salida al problema y mi sufrimiento era cada vez mayor.
Y cuando creí que todo estaba en mi contra recordé que antes tuve el valor de denunciar a mi padre y me dije a misma: Tú eres muy fuerte, ya antes lo demostraste cuando te enfrentaste a tu padre, a su familia y a la injusticia, no fue fácil, pero supiste ponerte de pie y no puedes permitir que un tipo ‘asqueroso’ arruine tu vida. Tienes que ser valiente, superar este problema y continuar con tu vida, no como antes, sino, mejor que nunca.
Entonces tomé la decisión de trabajar en todo lo que pudiera y de juntar el dinero para pagar el tratamiento, cuando lo conseguí, fui al consultorio del dentista, cuando me vio me dijo: sabía que volverías, te estaba esperando, supongo que lo pensaste bien y decidiste aceptar mi propuesta. Yo lo miré directamente a sus ojos y le dije: nunca más te vuelvas a meter conmigo, ni se te ocurra cruzarte en mi camino conmigo, si no te denuncio es por falta de pruebas. Me acerqué, lo miré con asco y lástima y le dije: Cuánta pena me das, eres tan poco hombre que no eres capaz de conquistar a una mujer sin aprovecharte de su necesidad, eres un puerco, algún día se hará justicia. Tomé los S/ 500.00, lo puse en su escritorio y me fui.
No puedo decir que las cosas mejoraron al 100%, pero decidí continuar con mi vida y ahora estoy enfocada en mis estudios y forjarme un mejor futuro en el que nadie más vuelva a abusar de mí, decidí hacerme cargo de mi vida y construir mi felicidad.
Enyd, la que posee vida