No existe una receta mágica para la motivación.
Aún cuando el tema de la motivación es bastante abordado por las organizaciones, es un terreno que aún guarda mucho por explorar porque por más que se busque no será posible encontrar la receta mágica de la motivación. Cada persona posee una forma particular y personal de definir su motivación y de identificar sus impulsadores motivacionales que los moviliza hacia la acción.
La motivación, entonces, forma parte del proceso de autodesarrollo y del camino del autoconocimiento y cuando se habla de ella a nivel teórico, existen diversos matices que la describen. Una de las más utilizadas es la clásica categorización de la motivación en motivación intrínseca y motivación extrínseca.
Cuando se habla de ésta última, se hace referencia a motivadores que se relacionan con el ambiente en el que uno se encuentra o que provienen del medio externo, por ejemplo, cuando se reconoce públicamente el buen desempeño de un colaborador o como cuando se recibe una bonificación por los buenos resultados laborales, otro ejemplo de este tipo de motivación son el otorgamiento de medallas o diplomas.
La motivación intrínseca está directamente vinculada a lo actitudinal, a los procesos personales de aprendizaje, de habilidades y de experiencia, todo eso proviene del interior de uno mismo, de la forma de interpretar el mundo y de identificar aquello que hace que cada sujeto pueda crecer de modo personal.
Uno de los impulsadores o motores que suscitan la motivación es el propósito de vida, sin embargo, es importante señalar que no existe un orden exacto ni jerárquico en el que ambos se presentan. Muchas personas han identificado con exactitud sus motivaciones y eso les ayuda a encontrar su propósito; otras, más bien, tienen muy claro su propósito de vida y desde allí emanan sus motivaciones.
Un aspecto muy importante que no se debe perder de vista es que, aunque los reforzadores externos son potentes impulsadores motivacionales, su uso excesivo podría resultar contraproducente y en lugar de generar motivación, más bien, podrían causar desmotivación; ahora, esto no significa que los motivadores externos sean malos en sí mismos, significa que es muy importante saber cómo, cuándo y con quien utilizarlos.
También cabe resaltar el hecho de que la base de la motivación es el autoconocimiento, esto permitirá identificar cuáles son los motivadores que más impulsan a las personas hacia la acción, algunas veces pueden ser más los externos y otras los internos, viceversa, o ambos en la misma medida. Lo importante es alcanzar una gran capacidad para tomar decisiones y una mejor gestión de uno mismo.
Finalmente, es imprescindible reconocer que también es posible caer en la desmotivación, es parte de la condición humana, sin embargo, aún en esta situación es posible, gracias a la disciplina y en medio de la desmotivación, seguir adelante con los proyectos y las actividades planteadas. Igualmente, siempre está la opción de hacer una pausa y replantear el proceso retornando a las palancas motivacionales, es decir, regresando al autoconocimiento.