El líder es capaz de incentivar, motivar y ejercer influencia en el comportamiento o modo de pensar de su equipo con el propósito de trabajar por un bien común, esto significa que son pautas consistentes, a menudo inconscientes, que hacemos con constancia y cotidianamente para ser llamados líderes. Una persona solo puede tener o alcanzar el verdadero éxito en la vida y en el trabajo cuando aprende y desarrolla hábitos como el ser proactivo, actuar teniendo una finalidad en mente, poner primero lo primero, proponerse primero entender y después ser entendido, instituir sinergias y mejorar continuamente. Para el líder auténtico están siempre presente las palabras de Lewis Cass “La gente puede dudar de lo que dices, pero creerán lo que haces”.
Siempre recalco a los jóvenes y señoritas, los cuales son mi responsabilidad conducir en clases, que el significado de líder alcanza a cualquier ser humano sin importar clase social, religión, color o raza, porque cada uno es un potencial líder si está dispuesto a guiar con el ejemplo, desarrollar sus capacidades y la de sus seguidores, encontrar su aporte e implementar el mismo. Cuando el líder auténtico trabaja con un grupo humano puede traducirse en un líder de LÍDERES, encuentra, en cada uno de los que lo acompañan en su función, esas capacidades particulares que los hacen únicos e irrepetibles. No me canso de recalcarles que el líder auténtico complementa su unicidad junto a la unicidad particular de cada uno de los que los rodean, encuentra la riqueza que existe en cada ser humano y complementa la propia para construir mediante el liderazgo auténtico un liderazgo abarcativo, una riqueza nueva, que hace ver a todos los que lo rodean en una dimensión completamente diferente.
Considero, dentro de esta conceptualización, que no es lo mismo conocer que cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, sino que debemos ser capaces de deducir cuál es el sentido de nuestro aporte y posteriormente ser capaces de desarrollar las habilidades que nos permitan implementar ese aporte en particular a cada uno de los colaboradores.
Este es el pan de cada día al desarrollar mi labor docente en cada aula de la Universidad Continental, miro a mi alrededor y encuentro personas que participan de este estilo “auténtico” de liderazgo. No necesariamente siendo líderes con autoridad formal, sino más bien dejando su enorme huella en su área de responsabilidad con coherencia personal, valores enraizados, sentido de sí mismos y fieles a sus intuiciones.
Doy infinitas gracias por ilusionarme con un liderazgo verdadero que nos haga olvidar el concepto de liderazgo autoritario cada vez más pasado de moda, afortunadamente. Me quedo con la conciencia de uno mismo, como requisito para ejercer un auténtico liderazgo. ¿Cómo va a resultar creíble un líder que no es capaz de reconocer sus limitaciones y de hacerse creíble ante otros con sus hechos y no solo con palabras o pensamientos?
Creo que viene como anillo al dedo las sabias palabras de Lao Tsé “El que domina a todos es fuerte, quien se domina a sí mismo es poderoso”. Un líder auténtico pone en práctica estas palabras al reconocer sus limitaciones y condiciones, teniendo la disposición para poder ayudar y aprender de otros. Esto me hace recapacitar en que la autenticidad del liderazgo es, de alguna manera, una forma de aproximarnos a una sociedad más saludable y por ende feliz. En lugar de dejarnos llevar por palabras encantadoras, debemos mirar hacia dentro de nosotros mismos, las cosas que hacemos, las que podemos hacer o corregir y aquellas que podemos inculcar con valores y amor, en beneficio de todos, decidir qué es importante para nosotros y provechoso para todos; es decir, actuar en consecuencia.
Finalmente, puedo concluir que el liderazgo es una posición de aplicación que inicia por uno mismo, el auténtico líder, primero se lidera a sí mismo y es capaz de entrar en esa autodisciplina para luego servir de ejemplo, con hechos, como modelo a quienes lo rodean en el quehacer diario.
Estoy convencida que en la vida el liderazgo, nivel de éxito, excelencia y futuro dependen directamente del nivel de fidelidad a uno mismo y considero que quienes mantengan a personas que no participen o se formen como líderes proponen un lujo que nadie debe permitirse. Siempre reitero a mis alumnos que “La responsabilidad de tu vida fundamentalmente es tuya, tuya y de nadie más. Así como que somos responsables solo de lo que hacemos, decimos o pensamos”.
Referencias:
Covey, S. (2006). Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. España: Editorial Paidós. Código de biblioteca UC: 658.314/C86.
George, B. (2003). Authentic leadership: Development and validation of a theory based measure.. Revista de Gestion: https://www.falconi.com/wp-content/uploads/2015/11/artigo_011.pdf
George, B. (2017). True North: Development and validation of a theory based measure. Revista de Gestion: https://www.billgeorge.org/true-north/