No son muchos los conceptos que han ido evolucionando en su uso y significación de la mano de su contexto histórico-cultural y que, a su vez, también han servido para describir las características sociales de la convivencia humana.
Uno de esos casos es el del término ciudadanía, que desde la teoría de la Política aristotélica concibe al ser humano como un “animal político o cívico” (zoom politikon), en este sentido, la ciudadanía vincula al hombre libre con la polis (polis).
En el modelo romano este concepto es comprendido desde la vinculación geográfica del nacido libre dentro de las vastas fronteras del Imperio (Caracalla), que era transmitido por vía paterna y que le permitía participar al ciudadano de la administración de la res publica (cosa pública) en diferentes grados.
Los estoicos (Diógenes de Sinope; Zenón de Citio; Marco Aurelio), desde su visión cosmopolita fundada en la fraternidad universal, concebían la ciudadanía como una forma de participación del “alma universal” y de una misma razón que hace posible que todos los seres humanos sean considerados iguales y con las mismas oportunidades para participar de la administración de la “res publica universalis” (comunidad universal de derechos).
En el medioevo, con una fuerte influencia religiosa sobre la comprensión del mundo y del hombre, se vincula al ciudadano con una fe (Agustín de Hipona; Tomás de Aquino) y con la posesión de alguna propiedad en la ciudad correspondiente que lo facultaba para elegir a sus representantes en las asambleas o consejos.
Actualmente, el concepto de ciudadanía ha sido enfocado desde diferentes ángulos, siendo los más resaltantes: el modelo liberal (John Rawls; Ronald Dworkin), caracterizado por la defensa de la libertad, el uso instrumental de la moral pública, el individualismo, la participación política y la neutralidad del estado. El modelo republicano (Jürgen Habermas; Hannah Arendt), también defiende la libertad, pero entendida desde el vínculo del individuo con su comunidad, también defiende la igualdad y la justicia y resalta la importancia de la educación del ciudadano en el conocimiento de sus deberes cívicos. El modelo comunitarista (Michael Walzer; David Miller), pone a la comunidad por encima del individuo y considera que el Estado no puede ser un ente neutral. El modelo de la ciudadanía diferenciada (Iris Young; Carole Pateman), que busca, a través de políticas concretas, eliminar las diferencias a favor de los “grupos minoritarios” (discriminación positiva). El modelo de la ciudadanía multicultural (Will Kymlicka), que propone un “pluralismo cultural” en el que se difundan y respeten los derechos de las minorías desfavorecidas. El modelo de la ciudadanía postnacional (Jürgen Habermas), sostiene que la ciudadanía debe ser entendida desde una perspectiva que va más allá de las fronteras e identidades nacionales. El modelo del cosmopolitismo cívico (Adela Cortina), defiende un sistema global de derechos y deberes de alcance universal.
En todas estas épocas y modelos, la ciudadanía ha estado inherentemente vinculada ya sea a los derechos del hombre (iusnaturalismo) o del ciudadano (contractualismo) y a los que paulatina y diferenciadamente han ido teniendo acceso los ciudadanos de cada época.
En este sentido y desde una perspectiva eminentemente teórica y pragmática diríamos que a lolargo de la historia ha existido una gradualidad de la vivencia de la ciudadanía, sin embargo, aun cuando actualmente existen visiones naturalistas o políticas, globales o locales, particulares o universales y unilaterales o multilaterales, es importante señalar que no existen ciudadanos de segunda categoría ya que, a pesar de las diferencias que puedan existir entre los seres humanos, hay muchas formas de ejercer la ciudadanía en todos los escenarios de la vida pública (local, nacional, supranacional o global). Considerar que existe una jerarquía de la condición de ciudadano conlleva a promover injustica, falta de igualdad y discriminación.
Referencias:
Horrach, J. (2009). Sobre el concepto de ciudadanía: historia y modelos. Recuperado de: https://www.ses.unam.mx/curso2015/pdf/25sep-Horrach.pdf.
Pérez A. (2002). Ciudadanía y definiciones. Recuperado de: https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/10141/1/doxa25_05.pdf
Giraldo, G. (2015). Ciudadanía: aprendizaje de una forma de vida. Educación y Educadore. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83439194005